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Salud bucodental
Tabaquismo y salud oral

A partir del uno de enero de 2006 estará prohibido fumar en los lugares de trabajo y en aquellos establecimientos hosteleros de más de 100 metros cuadrados que no dispongan de áreas de fumadores.

Además de los perjuicios que para la salud en general provoca la adicción al tabaco, estos son especialmente significativos en el caso de la salud oral del fumador.

La boca es el primer receptor del humo del tabaco aspirado del cigarrillo, de modo que su presencia afecta a todos los órganos bucales.

Los dientes de los fumadores tienden a marcharse gradualmente debido a la acción de la nicotina y el alquitrán que se disuelven en la saliva y llegan a penetrar en el interior del diente, atravesando el esmalte, hasta llegar incluso a la dentina. Las piezas dentales adquieren un color pardo amarronado, que puede llegar a ser negro, y son más propensas a la aparición de sarro, aumentando el riesgo de gingivitis.

Pero además, el humo del cigarrillo provoca lesiones en la mucosa oral, cuya evolución puede degenerar en carcinomas.

El humo del tabaco aumenta también las posibilidades de padecer caries dental. El tabaco provoca la reducción de la encía, la raíz del diente queda al descubierto, con lo que es más propensa a la aparición de caries radicular. El riesgo se duplica.

El tabaco altera también la flora microbiana bucal. Esta alteración tiene consecuencias directas en la aparición de halitosis (mal aliento). No debemos olvidar que tanto el sarro como la alteración de la flora microbiana bucal son los principales factores que inciden en la aparición de enfermedades periodontales crónicas como la gingivitis, un proceso inflamatorio que afecta a la zona superficial de la encía, y la periodontitis o piorrea, en los casos más severos.

El tabaquismo incide directamente en la pérdida de tejido alrededor del diente, por varios factores. La nicotina tiene un efecto vasoconstrictor de la microcirculación gingival y se reduce el aporte de oxígeno y nutrientes a las encías. El humo del tabaco reduce la capacidad inmunitaria y favorece la aparición de bacterias en la placa bacteriana, ello hace que el diente sea más propenso a la acumulación de sarro y más débil a la acción de las bacterias que se vuelven más agresivas y destruyen los tejidos que sostienen el diente.

Los síntomas de enfermedad periodontal más frecuentes en el fumador son:

  • Enrojecimiento de las encías.
  • Retracción del tejido gingival.
  • Movilidad en los dientes.
  • Aumento de la sensibilidad dentaria, al frío y al calor.
  • Mal aliento.
  • Aparición de abscesos y flemones en las encías.


Cáncer bucal.
El cáncer bucal es una de las enfermedades estomatológicas más agresivas, no sólo por su índice de mortalidad, también por que requiere tratamientos con graves secuelas. Por ello, adquieren gran importancia las medidas para la prevención de esta enfermedad.

Además de la escasa higiene bucal, el alcohol o prótesis bucales que presionan la mucosa oral, el tabaco es un factor decisivo en la aparición de cáncer. Los síntomas más frecuentes son hemorragias abundantes en la boca, aparición de manchas blancas o rojas, retraso en la cicatrización tras una extracción, molestias al tragar o sequedad excesiva en la boca.
Según varios estudios, los fumadores de cigarrillos tienen 27 veces más probabilidades de padecer cáncer de boca que los no fumadores, 15 veces más posibilidades de desarrollar cáncer de esófago y 53 veces más posibilidades de desarrollar cáncer de laringe.

Dejar de fumar se presenta así como un factor preventivo determinante para evitar estas enfermedades. D.V.

Consúltenos.

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