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La enfermedad periodontal es una patología propia de
las encías. Cuando la limpieza dental no es correcta,
se produce una acumulación de la placa bacteriana entre
los dientes y la encía, lo que hace que ésta
enrojezca, se inflame y sangre con facilidad durante el cepillado.
También puede manifestarse en forma de cosquilleo o
con la sensación de un cuerpo extraño en la
base de los dientes. Con el tiempo, se puede advertir que
la encía retrocede, formando unos repliegues o bolsas
característicos. A esto se añade un sabor desagradable
y persistente, mal aliento y sensación anormal de calor
en la boca. Esta primera fase de la enfermedad se denomina
gingivitis y si no es tratada adecuadamente evoluciona hasta
provocar la enfermedad periodontal, denominada coloquialmente
como piorrea. En este caso, la inflamación y la infección
es crónica, lo que provoca un dolor en la zona, sangrado
de encías, secreción de pus, y movilidad de
los dientes.
La
periodontitis es más grave ya que afecta a los tejidos
de soporte de los dientes. En los casos más severos
llega incluso a dejar al descubierto la zona de división
de las raíces y provocar la movilidad de los dientes,
hasta acabar por perderlos definitivamente.
Limpieza adecuada
La
mejor forma de prevenir la enfermedad periodontal es practicar
una higiene dental adecuada. El
sarro es la principal causa de la enfermedad periodontal,
y para eliminarlo no es suficiente el cepillado de los dientes
ya que su consistencia es dura y se encuentra adherido a la
superficie dental. Sin embargo, sí puede eliminarse
mediante instrumentos específicos que emplea el higienista
dental en una limpieza bucodental.
Junto
con la caries, la enfermedad periodontal es una de las patologías
más frecuentes. En España, el 68% de los niños
presenta gingivitis y entre el 50 y el 60% de los adultos
padecen formas más o menos graves de enfermedad periodontal.
D.V.
Consúltenos.

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